Redacción/La Biblioteca de la Casa Cultural de El Pinar acoge la pieza audiovisual “Tierras raras”, la última obra del artista Maurits Boettger, desaparecido en marzo de 2023 en El Hierro; el cortometraje “tierras raras” es la última obra que logró concluir.

La muestra será inaugurada hoy, lunes, a las 19:00 horas.

Según han informado los organizadores de la muestra, en marzo de 2023, el artista y camarógrafo alemán Maurits Boettger llegó a El Hierro con la intención de permanecer tres meses en una residencia artística explorando la idea de horizonte, venía a trabajar en un cortometraje, y como en gran parte de su obra, a interrogar el tiempo, la espera y la fragilidad de los sistemas que sostienen nuestra percepción del mundo. “Su mirada precisa y poética encontraba en los territorios aislados una forma de escucha profunda, encontrando en El Hierro una intensidad inesperada”. Tras dos meses de trabajo, Maurits desapareció sin decir nada. Los últimos indicios lo sitúan el 3 de marzo de 2023 en el entorno de Arco de la Tosca, un lugar donde la piedra parece suspendida entre el abismo y el horizonte. “Allí donde la tierra se abre al Atlántico, quedó también suspendida su presencia. La isla que lo acogió como creador se convirtió, trágicamente, en el último paisaje que habitó”.

Al cumplirse tres años de su desaparición, su compañera Amanda y sus padres regresan a El Hierro no solo para recordarlo, sino para compartir la vida y la obra de un artista que entendía la creación como un acto de entrega absoluta. “Este encuentro no es únicamente una conmemoración, sino un gesto de memoria activa, una forma de sostener su voz donde se interrumpió”, señalan.

Durante el acto se proyectará su cortometraje “tierras raras”, la última obra que logró concluir antes de su partida. En esta pieza, el territorio no es escenario sino cuerpo, no es fondo sino materia viva. Las imágenes dialogan con lo mineral, con lo invisible que late bajo la superficie. Vista hoy, la película adquiere una dimensión aún más profunda, siendo testamento y pregunta, despedida y permanencia. Presentar “tierras raras” en El Hierro implica reconocer que la isla no fue solo lugar de tránsito creativo, sino espacio definitivo de su biografía. Aquí pensó, filmó y soñó sus últimos días; aquí dejó su última obra terminada. Que su película vuelva a proyectarse frente al mismo cielo que la inspiró es un acto de justicia poética y de profundo respeto, señalan los organizadores.

“El Hierro, territorio de límites y comienzos, se convierte así en lugar de memoria y en la luz que atraviesa la pantalla, Maurits vuelve por un instante a mirar con nosotros”.